La monotonía y el trabajo diario nos fuerzan a pensar solo en lo que hacemos en DIA, olvidando a quienes están a nuestro alrededor.
Es tan drástica la monótona, es tan esclavizante el trabajo que solo vivimos para ellos y no ellos para hacernos felices a nosotros, recordemos como miramos el reloj cuando están a punto de ser las 3:00, las 4:00, o cualquier hora a la que se acabe nuestro trabajo. ¿Por qué simplemente puedo disfrutar el día cuando estoy fuera de mi escritorio y alejado de los papeles del trabajo?
Una vida sin razón es como un laberinto sin salida, una vida en la camínanos, corremos, suplicamos sin encontrar una razón
Por la cual respiramos, por la cual sonreímos y mucho peor, por la cual amamos.
Una vida sin aceptarse es como caminar en el fuego, creyendo nunca quemarnos, que las llamas que viven en nuestro interior nunca afloraran y nunca despertaremos.
Desearía saber que es lo que me apasiona, que me da esa fuerza para continuar intentando vivir una y otra vez, una razón por lo cual hago lo que hago y vivo en donde vivo, son desear partir sin desear rezar por la noches y sin escuchar los mensajes que me lleva el viento.
Como quisiera encontrar la quietud, para saber que es lo que en realidad amo, paso mis días con las ilusiones que dejan los vestigios de la monotonía y el andar diario, sigo el camino que marca el reloj con el avanzar de sus manecilla, sin siquiera preguntarme que me lleva a amar la vida que se me dio.
Y deambular en una pregunta sin respuesta como lo es ¿Que quiero de mi vida?