En ocasiones quisiera encontrar el camino para resolver los problemas del mundo exterior, sin embargo lo único que hago es esperar y suspirar, lo único que hago es quedarme sentado, viendo el sol por la mañana y la luna al anochecer.
Acaso es vida, los días que pasan uno tras otro sin darme cuenta cuando respirar, sin darme cuenta cuando el reloj avanzo 15 horas y dejó el sol atrás.
Por las noches desearía ser aquel quien voló por los cielos, subió el Himalaya, camino por la India, vivió en las montañas. o ser aquel que cuando la luna llega está sentado a las orillas del río que escucho Sidharta y seguir el camino de buda, y tal vez rezar.
En ocasiones cuando escucho a los pájaros cantar y miro a mi alrededor, todo parece pasar, las palabras fluyen por mis labios y las lagrimas de mi corazón, siento mi respirar, escucho mi conciencia y siento la presencia de Jesús.
Hoy a mi lado Jesús está, Jesús que con su sonrisa me resista y me muestra su sol. Camino hacia él, pasando a un lado del árbol de mis recuerdos, el campo de los ayeres, el baúl de mis recuerdos... Y me doy cuenta...
hoy es un día para recordar que Jesús habitó mi corazón, hoy es un día para darme cuenta de que mis tormentos no se comparan con la dicha de mirar el sol, hoy es el día en el cual yo encontraré una razón más para aceptar mis problemas y caminar, hoy es un buen día para darme cuenta de que la vida es muy corta para estar triste, para sufrir y para añorar a quien se fué.
Hoy es un buen día para abrir mi corazón y sonreír día tras día al sentir el viento, mirar el sol y escuchar a los pájaros cantar.